Después de tantos días hablando de sintaxis, hemos decidido darle un breve descanso, embarcándonos así, en otra maravillosa aventura también conocida como literatura, para ser más concretos os hablaremos (breves pinceladas) de la Generación del 27.
Mmmm, ¿por dónde empezamos?, tal vez por el principio ¿no?
En los años veinte surgió un nuevo grupo de escritores, conocidos como generación del 27, os estareis preguntando porque se llaman así, pero no os preocupeis, es por una simple razón: estos escritores se reunieron en 1927 para conmemorar el tricentenario de la muerte de Luis de Góngora y de ahí proviene su curioso nombre.
Estos autores, de sólida formación intelectual, admiraban la poesía de Juan Ramón Jiménez ¡Por Dios no olvidéis nunca de este nombre! lo necesitaréis cuando vayáis a Saber y Ganar.
Por otro lado, también admiraban las ideas de Ortega y Gasset. No obstante, los extraordinarios poetas del 27 no se conformaron con imitar el modelo de la poesía desnuda y el arte deshumanizado, sino que incorporaron nuevos elementos formales y temáticos, fundiendo así vanguardia y tradición en sus obras.
Por otro lado, también admiraban las ideas de Ortega y Gasset. No obstante, los extraordinarios poetas del 27 no se conformaron con imitar el modelo de la poesía desnuda y el arte deshumanizado, sino que incorporaron nuevos elementos formales y temáticos, fundiendo así vanguardia y tradición en sus obras.
A esta generación pertenecen -entre otros- Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Pedro Salinas, Gerardo Diego y Vicente Aleixandre. La trascendencia del 27 fue enorme, sobre todo en poesía, aunque autores como Lorca y Alberti también contribuyeron a la renovación del género teatral.
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